Primer Mes

Los días se van volando al lado de Sara y Leo, el día no alcanza, ayudo a mi nena con las cosas de la casa, con Leo y además hago home office los días que se requiere.

No deja de sorprenderme la personalidad de este bebé, es muy vivaz, su sonrisa, su olor y la expresión de sus ojos me llenan de fascinación. No puedo evitar compararlo con mis hijos cuando estos eran unos bebes recién nacidos, los míos dormían más, comían y hacían popo y esa era la base de su existencia. Leo es diferente, el observa el mundo con mucha atención, también escucha todo lo que sucede a su alrededor y todo el tiempo reacciona a los diferentes estímulos. Se nota a leguas las diferencias entre esta generación de bebes y la de mis hijos.

Nuestro bebé, Leo, definitivamente es muy amado por todos, pronto cumplirá su primer mes de vida y estamos esperando la visita de su «nonno» Francesco con sus tías Ana y Eva y la abuelastra Henny, este pequeño gigante tiene a mucha gente alborotada dispuesta a realizar un largo viaje para venir a conocerlo.

Sara se siente un poco nerviosa con la visita pero a la vez muy entusiasmada, a mí como siempre, primero me preocupa más la logística y después que siento que está todo bajo control, me relajo.

Nos instalaremos todos en la misma casa para facilitar la convivencia evitando traslados y encuentros restringidos a ciertas horas por el bebé, así todos oiremos a Leo llorar, participaremos en su baño, sus comidas, cambios de pañal, etc.

Sara se emociona al pensar en la reacción de su papá con ella y el bebé, la verdad yo le sugiero delicadamente que no tenga grandes expectativas con ese momento pues su papá nunca ha sido de grandes demostraciones de cariño o de emociones en general.

Mientras tanto yo disfruto lo más que puedo de Leo porque mi tiempo en Querétaro junto a él y a Sara se agota, debo regresar a Monterrey a mi vida y al trabajo, pero por ahora no quiero pensar mucho en eso, sólo quiero cargarlo mucho, inventar canciones para el y hacernos cómplices. Se ha vuelto frecuente que Leo se hace pipí encima de mi y en una ocasión hasta popo, creo que ya hemos excedido todos los límites para dar paso a la confianza, jajaja. Recuerdo que cuando sucedía eso con mis hijos me parecía un poco trágico, ahora es una gran gracia, como cambiamos a medida que pasan los años en la forma en la que percibimos las cosas, eso tiene mucho que ver con que se disfruten mucho más a los nietos que a los hijos.

Finalmente llegó la tan esperada visita, fui por ellos e inmediatamente fuimos a instalarnos al que sería nuestro hogar por una semana, Sara, Yera y Leo, llegarían más tarde.

El encuentro fue lindo, sin grandes demostraciones de amor, pero con muchos sentimientos en el aire, el abuelo cargó al nieto como por un minuto, las tías lo cargaron un poco más y la abuelastra, ¡ay la abuelastra! ella si nos descuidamos termina amamantando al bebé, pues como ella misma dijo: «Si la negra Hipólita pudo amamantar a Simón Bolívar, que yo no lo haga con Leo».

Días después también llegó Víctor de Monterrey por un par de días a conocer a Leo y se unió a los festejos y la convivencia.

Fueron unos días hermosos en los que festejamos juntos el cumpleaños de Francesco y el primer mes de vida de Leo, nos despedimos el 8 de Julio por la noche, el día exacto que se cumplía el primer mes de vida de mi bebé, la despedida se hizo acompañada con la promesa de repetir esa reunión el próximo verano, para ese entonces Leo tendrá un año.

Ellos regresaron a Colombia esa madrugada del 9 de Julio; Sara, Yera y Leo se fueron a su casa y yo regresé a Monterrey dejando una gran parte de mi corazón en Querétaro.

3 comentarios sobre “Primer Mes

  1. jajajajajaja me encanta como rebasaron los límites jajajajajajja él ya te ha reclamado, marcó su territorio jajaja esa abuela es mía!!! me gusta mucho verte y escucharte cuando hablas de Leo, estas enamorada maricaaaa!!! Deseo que la vida les de muchos años juntos porque sé que serían el duo dinaminta. Te quiero Acosta!!

    Me gusta

Deja un comentario