Y en el hospital

Fue bueno poder hacer los arreglos necesarios para quedarnos dos personas en la habitación con Sara esa noche de la cesárea, normalmente sólo permiten un acompañante pero pudimos a través del seguro contratar una suite que nos permitió estar dos acompañantes, yo no quería dejar a Sara ni un instante esa noche, pues ella aún estaba bajo los efectos de la anestesia. Yera tampoco estaba dispuesto a dejar a su bebé que recién llegaba a este mundo.

Ni Sara ni Yera querían perder de vista a Leo ni por un segundo, así que allí estábamos los cuatro esas noches y días de hospital.

Sara tenía muchas molestias y también dolor, necesitaba ayuda para todo, pero lo peor es que llevaba impregnado el susto de la horrible experiencia de la cirugía.

Por otro lado, Leo también tenía sus necesidades, lo alimentábamos y le cambiábamos el pañal cada vez que era necesario. Las enfermeras y en general el personal del hospital eran muy amables y nos apoyaban en todo, enseñaban al papá a hacerle todo al bebé con mucha paciencia.

Aunque no puedo decir lo mismo acerca de las señoritas que se encargan de auxiliar a la nueva madre en el tema de la lactancia, todas aparecían con el mismo discurso acerca de la importancia de amamantar, era algo que recitaban de manera automática, sin respirar, casi no permitían preguntas ni interrupciones, era un monólogo de que la lactancia era la mejor manera de alimentar al bebé, en eso estamos de acuerdo, hasta que comienzan a sugerir cosas como que si no sale la leche, es culpa de la madre, y si la leche no es suficiente, también es culpa de mamá, o si el bebé no logra prenderse bien al pezón, mamá tiene un problema con su pezón, es muy grande o muy chico, en fin, en un par de días escuché tantos argumentos de este tema que sólo sirvieron para estresar más a Sara quien en esos días no necesitaba mucho para entrar en pánico.

Concluí que estas chicas eran como una especie de secta que ataca a las madres primerizas hasta llenarlas de miedo y cada vez de más inseguridad. El colmo fue cuando escuché a una de estas chicas decirle a mi hija que su técnica no era la adecuada y que necesitaba relajarse para que funcionara, yo pensé_ cual técnica, si es primera vez que hace esto y quien se puede relajar con semejante presión_.

Amamantar a libre demanda es lo de ahora, andar con el niño pegado a la teta día y noche sin ninguna restricción hasta que este tenga como cinco años parece ser la consigna, esta parece ser la opción que quiere mi hija, aunque menos años, pero creo que se ha ido dando cuenta que era más lindo en el folleto y en internet que en la vida real.

Cabe señalar que ninguna de estas señoritas ha sido madre, Sara le preguntó a una y yo a otra. Nunca han dado pecho a ningún bebé y sin embargo se consideran unas expertas en la materia y además exponen su veredicto irrefutable acerca de la nueva mamá. Estoy segura de que estudiaron la materia, pero ahora me queda más claro que nunca , que la experiencia hace la diferencia. Fue todo muy confuso para mi hija en ese tema y las asesorías no ayudaban, las chicas se contradecían y eso dificultaba aún más las cosas, llegaba una y aseguraba una cosa y después llegaba otra y aseguraba todo lo contrario.

Fuimos alimentando a Leo con formula mientras despacio y a su ritmo se iba acostumbrando al pecho de mamá, que según mi opinión, era lo único que necesitaban ambos, un poco de tiempo.

Sería injusto no mencionar que conocimos a una enfermera muy linda y sensible que además acababa de ser mamá y con sus tips y apoyo le dio a Sara tranquilidad contándole que todas pasaban por eso al principio y que no había nada de malo en ella y mucho menos en el bebé. Hay ángeles en todos lados.

Así transcurrieron eso tres días en el hospital ayudando a Sara a bañarse, arrullando a Leo, dándole de comer. Yo estaba enfocada en Sara y Yera en Leo, pero cuando era necesario intercambiábamos los papeles, hicimos buen equipo.

Ese tercer día de hospital, el día del alta, llegó Yulita a Querétaro a conocer a Leo y ver a Sara, que emoción compartir con ella esta alegría tan grande, así que me preparé para salir del hospital por primera vez desde que Leo nació e ir al aeropuerto por Yuli y regresar lo más rápido posible para presentarle a mi nieto.

Desde temprano iniciaron los trámites para el alta, aún así el visto bueno del seguro no lo tuvimos hasta la noche, ya estábamos listos, sólo esperando eso para poder salir del hospital.

Aprendí muchas cosas en esos tres días de hospital; la primera fue que la mejor manera de alimentar a un bebé es la que se acomode más a la madre y a su hijo; la segunda es que con las compañías de seguro nunca se sabe hasta el final como resultará todo y cuanto hay que esperar; y la tercera es que hay varios tipos de amor, pero el que sentí cuando vi a Leo y lo tuve en mis brazos por primera vez, está lleno de una ternura inmensa que jamás había sentido.

8 comentarios sobre “Y en el hospital

  1. Que lamentable que haya que prepararse para recibir opiniones tan desagradables, y que seamos mujeres las más duras con las otras. Sobre todo con las que están más vulnerables. Pero por otro lado, que bueno que a Sara no le faltó apoyo y amor.

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  2. Glenys gracias por compartir cada detalle.
    La experiencia de la lactancia es única y personal.
    Al principio por desconocimiento cuesta un poco , luego ,cuando se adaptan los dos va mejorando.
    Es todo un arte …y cuando te relajas lo disfrutas y se crea esa unión especial que solo ocurre entre el bebe y la mami.
    Toma mucha agua y mientras más succiona Leo … más produces.
    Un abrazote Sarita.
    Un abrazote para ti también mi Glenys bella.
    Besitos para Leo y bendiciones para Yera y toda la family😘😘😘😘

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  3. Wowww Felicidades a Sarita y a ti. Que bueno que Sara pudo contar con tu presencia en cada momento. La lactancia es un camino difícil pero con buena orientación lo puede hacer más llevadero. Recuerdo cuando nació Mya y no tenía buen agarre ( obvio es un bebé y yo una mamá que nunca había dado pecho) en el hospital me decían q ella tenía q abrir la boca y ahí meterle el pecho de una manera que se me hacía imposible.🥲 ya que Mya de quedaba dormida ahí mismo. No abría la boca etc. Gracias a Dios después busqué ayuda y poco a poco puede ir haciéndolo mejor. Obvio con dolor las primeras semanas son duras. A mi se me rompieron los perdones, sangre y todo y aun así me la pegaba, ella misma me fue curando. Y bueno ya paso más de un año y aun sigo dándole pecho. En fin lo que quiero decir con esto es que dar pecho no es como una cree al principio y nadie te da una buena explicación. Simplemente es mejor hacer lo q a Sara le haga sentir bien. Y sea ameno tanto para ella como para su bebé. Dile que recuerde que su bebé necesita una mamá feliz. Y que ella es la mama perfecta para su bebé. Saludos y que Dios los bendiga siempre.

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    1. Hola Yessika.
      Gracias por compartirnos tu experiencia en este tema, Sara y Leo han mejorado bastante en el tema aunque aún les queda mucho por aprender el uno del otro. También Sara en ocasiones tiene mucho dolor en pezones y pecho en general pero sigue aferrada en amamantar a Leo, así que espero seguirá mejorando cada vez.

      Saludos y Bendiciones para tu Familia!!

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