Desde que amaneció ese Miércoles 8 de Junio, sentí el día diferente, desde temprano quería hacer tantas cosas y dejar listas muchas otras, como si el tiempo se estuviera acabando, así que se hizo lo que se pudo y metimos maleta y pañalera al auto por si acaso, pues ya se cumplían las 38 semanas, así que el alumbramiento podía ser en cualquier momento.
La cita con la Doctora era a las doce de mediodía, sabríamos todo del bebé, si estaba en posición, si había más dilatación y sobre todo para cuando se estimaba su llegada.
Llegamos al consultorio e inmediatamente comenzó el estrés, Leo estaba muy bien, pero Sara seguía con el mismo centímetro de dilatación y con muy poco líquido amniótico, además aunque Leo estaba de cabeza, su posición no era la ideal. Nuestra doctora venezolana con el estilo que nos caracteriza, no ocultó su preocupación por la poca cantidad de líquido y nos mandó inmediatamente al laboratorio para que le hicieran unos análisis de sangre a Sara y ver si había el mínimo indicio de infección, pues por donde sale el líquido puede entrar alguna bacteria. Mientras esperábamos los resultados, fuimos a un Centro Comercial, mientras paseábamos por la Plaza, también lo hacíamos por todos los escenarios posibles de la situación Sara y Leo.
Después de comer fuimos a una tienda Departamental y veíamos una pañalera, al intentar descolgarla me cayó un letrero en la cabeza que me descalabró. Mi pobre nena con todo y su enorme panza, corrió en busca de hielo y me lo colocó en el chipote que ya se estaba formando, está muy claro que mi atención no estaba en la pañalera colgada, por eso suceden los accidentes la mayoría de las veces, porque no estamos en nuestro aquí y ahora.
Llegaron los resultados de laboratorio y la Doctora confirmó que todo estaba bien, ¡que alivio!, la cosa es que íbamos al baño y Sara seguía tirando líquido de poquito en poquito, así que se acordó que lo mejor sería hacer la cesárea cuanto antes para no correr ningún riesgo, pues ya los niveles de líquido eran bajos.
Desde el mediodía en el consultorio mientras escuchaba a la Doctora hablar del líquido amniótico, los análisis de sangre, etc. estaba alerta y preocupada y ahora con la decisión de practicar la cesárea y sacar a Leo cuanto antes, también comencé a sentirme eufórica pero me controlé.
La cita en el hospital era a las ocho de la noche para iniciar trámites para el ingreso y preparar a la paciente que debía entrar a quirófano a las nueve de la noche.
Yera el padre de nuestro adorado y tan esperado Leo, entró a quirófano con Sara, yo me quedé llenando y firmando más papeles y esperando.
Vi llegar a Rosemy, la Doctora responsable de traer a Leo al mundo y le dije _ Cuida a mi nena por favor_ , ella sonrió y me contestó _ por supuesto_.
Esas dos horas se me hicieron eternas, desde que Sara se fue hasta que supe por un video que mandó Yera desde el quirófano en plena cirugía que Leo estaba llegando a este mundo, nació a las diez de la noche con diez minutos, unos instantes antes su celular enfocó la cara de Sara y vi su miedo y su angustia, esta imagen se me clavó en el alma y empañó un poco en ese momento la inmensa alegría de la llegada del hermoso bebé.
Cuando vi el video estaba en una sala de espera con la familia de Yera, juntos vimos la primera imagen de Leo, ya no aguantaba más, lo único que quería era ver a mi nena y abrazarla, jurarle que por muy traumática que fuera la experiencia, lo olvidaría y todo sería alegría.
Subí a la habitación a esperarla, casi media hora después llegó acompañada de un camillero y una enfermera quienes con mucha destreza la pasaron a la cama, ella me miraba, yo me apartaba para no estorbar en las maniobras, Sara y yo nos seguíamos con la mirada, hasta que por fin me dijo _ Mamá fue horrible_ , yo quería llorar sin parar, ¡ mi bebé ! , no hice nada de eso, sólo le dije que pasaría y le pregunté por Leo, inmediatamente su mirada cambió, desapareció la angustia y en su lugar apareció una sonrisa y me dijo con lágrimas en los ojos_ El es perfecto mamá, ya lo verás _ , no pude contener unas lágrimas mientras acariciaba su frente y su cabello y minutos después llegó Leo al cuarto. Lo observé un rato largo y sin prisa, concluí «es más que perfecto, es maravilloso».

Hermoso mi amiga, la vida es un milagro bello y hermoso como es leo.
Te abrazo con todo mi corazón. ❤️❤️❤️❤️❤️😘😘😘😘
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También te abrazo con mucho cariño!!
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Chama !! Que felicidad tan grande !! Tu nieto !!
Saludos por Sarita que Dios la Bendiga por siempre
Espero pronto conocerlo
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Esperemos que si Mel, mi nieto es una maravilla, un abrazo!!
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No hemos tenido la oportunidad de platicar sobre este día, te he querido dar ese espacio para disfrutar a tu hija y a tu nieto,te conozco perfecto y sé que aunque la angustia corría por todo tu ser,tenías que ser un roble para tu hija.Eres una gran mujer y tu hija será una grandiosa mamá tiene un maravilloso ejemplo de como hacerlo.
Las quiero y Bienvenido Leo❤️😍
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Gracias nena, me conoces mucho y ya platicaremos, por lo pronto por aquí seguimos en comunicación.
Te quiero!!
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Los amo ☺️
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Y nosotros a ti!!
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Glenys felicidades por tu hermoso nieto te envío un gran Abrazo a ti y a Sarah y a Leo.
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Gracias Aly!!! Que chévere que leíste el blog, también te mando un abrazo a ti y a Mau!!!
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Que emoción, lloré aquí también leyendo. De corazón que todo sea maravilloso para Sara y Leo hermoso. Ya quiero apapacharlo!!!
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Gracias querida!!! Ya falta poco.
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Que bellezaaa, yo estoy fascinada con tu narración, es como yo estar alli viviendo intensamente todos esos momentos.
Bienvenido Leo❤️❤️❤️
Sarita después me contará 😉
Y a la abuela muchas felicidades..
los quiero❤️Bendiciones😘😘😘😘
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Amén querida Sabi, también te queremos un montón.
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Awww que hermoso!, muchas felicidades Glenys, me da mucho gusto leerte 🙂
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Gracias nena! Aún tengo mucho que decir, seguiré publicando, Un abrazo!
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