La Visita

Ya tenía mucho sin ver a mi nena, un mes y unos cuantos días, me comenzaba a invadir la urgencia de agarrar el primer vuelo que encontrara a Queretaro, que si está caro, que si mejor un horario que el otro, ya lo que importaba para mí era verla, lo demás son detalles que se resuelven de una manera u otra.

Todo sería novedad en esta visita, conocer tu nuevo departamento, tu nuevo sitio de trabajo. Para ti se trataba de mostrarme el desarrollo de tu nueva vida, las cosas externas que vas logrando, cuando yo lo primero que quiero saber o ver es si estás sonriendo con frecuencia, si hay alegría suficiente en tu existencia, qué tanto ha crecido tu vientre, si comes bien, si duermes bien, si estás contenta con los cambios de tu vida, en definitiva, si eres feliz.

Llegué tarde en la noche, pero propio de ti, ya tenías todo planeado, ir por mí, cenar con la familia de Yera y finalmente llegar al departamento.

Me enseñaste cada rincón, y mientras hacíamos el recorrido por cada espacio escuchaba tus comentarios de dónde iría la televisión, donde guardarías tal o cual cosa, que cosas comprarían primero y cuáles después, yo sólo escuchaba y buscaba a mi niña, pero en su lugar había una mamá haciendo planes y exponiendo sus prioridades, las cosas que necesitaría el bebé, cómo sería la recámara para él, los presupuestos que se tenían para cada cosa y todos los planes que se tenían en general para la llegada del nuevo miembro de la familia.

Observaba tu forma de caminar con tu abdomen inmenso y creí que en cualquier momento rompería en llanto por la ternura que me produce verte en este estado, lo disimulé bien para no perderme nada de los planes.

Increíble pero ya la conversación no giraba en torno a ti, ni a qué nuevas clases tomarías, ni de los trabajos que harías, ó adónde viajarías próximamente, o tus nuevas sensaciones en el gimnasio y tantas cosas que antes eran los pequeños focos que atraían tu atención, ahora todo se trataba de algo muy serio, la llegada de Leo y todo lo que este evento encierra.

Nos fuimos a dormir finalmente. Al día siguiente fue muy lindo acompañarte al ensayo con tus alumnas, admiro tu paciencia y sobre todo tu carácter para que cada una de lo mejor de si y todas juntas lograr una buena interpretación. Te observaba de lejos en acción y me sentía muy orgullosa de ti.

Ese mismo día bailamos juntas en la clase de Yera de Reguetón Fitness, era increíble ver como te movías mejor que yo, aún en tu estado, yo quedé adolorida. Después fuimos a comer y de compras, la tarde rápidamente se convirtió en noche, las horas se iban volando, no importa que insignificante o importante sea lo que hacemos juntas, lo cierto es que disfruto cada minuto a tu lado, siempre ha sido así, y verte contenta es la mayor recompensa de mi vida.

Al día siguiente cuando me llevabas al aeropuerto para mi regreso a Monterrey , me acompañaste adentro para ir al baño, ahora vas con más frecuencia al baño, antes de que regresaras al carro y yo entrara al área de los filtros de seguridad del aeropuerto, nos abrazamos y necesitaba que ese instante fuera eterno, quise congelar el momento, pero se me escapó como esa niña que ya no pude encontrar mientras te miraba y escuchaba hablar el día que llegué.

Es un hecho, ahora está la mamá.

4 comentarios sobre “La Visita

Deja un comentario