La distancia

Bebé , me contaron que te sintieron, que te mueves de un lado a otro en el vientre de mamá, tal vez es porque te emocionas o porque extrañas el movimiento arrullador cuando mamá se detiene. Yo no he podido poner la mano para sentirte porque no estoy cerca , estoy en otra Ciudad.

Me intento adaptar lo más rápido que puedo a las decisiones de tu mamá, ella ya es una adulta y a veces me cuesta trabajo aceptarlo, poco a poco me hago más a la idea de que ya no estoy en el centro de su mundo, lo cual es normal y mejor aún, ese lugar ahora lo ocuparás tú y tu papá.

Ya me había acostumbrado a que la nena viva en otra ciudad, a no tenerla bajo mi protección y a no verla todos los días, sin embargo estábamos muy cerca, conectadas todo el tiempo a través del Chat y llamadas, me contaba cada movimiento realizado o los planes para ello, me preguntaba mi opinión acerca de todo con la seguridad de que yo le daría las mejores opciones y consejos , constantemente planeábamos nuestro siguiente encuentro, donde sería, quien visitaría a quien y que cosas haríamos juntas en esa reunión, adonde iríamos en las siguientes vacaciones, las posibilidades eran infinitas.

Las cosas cambiaron abruptamente pero desde luego ese es el curso natural de la vida, todos nos abrimos paso en ella y nos independizamos con una gran emoción y necesidad de tomar las riendas de nuestras vidas y con el afán por dejar el hogar y construir uno propio.

En esta carrera están hoy mis hijos, Franco conociendo el mundo y trabajando, y Sara en la construcción de su propio hogar, buscando su propio espacio y armando la estructura para la llegada del bebé, ambos con actividades y ocupaciones hasta el tope, son turbulentas sus vidas ahora, eso dificulta que yo encaje, y aún más si vivimos en Ciudades y Países diferentes.

Yo también corrí esa carrera y como ahora disminuí la velocidad y comencé a ir un poquito más lento, puedo mirar alrededor, veo cosas que antes no veía, me fijo en la Luna , en las montañas, aprecio un lindo día, una tarde fresca y a veces una puesta de Sol.

Voy a seguir atesorando todas las cosas maravillosas que ahora percibo para cuando llegue ese nieto o nieta a este mundo yo pueda mostrárselas y observar en su carita de asombro el milagro de la vida.

Aún trabajo mucho, sin embargo la madurez me ha dado más herramientas para jugar con el tiempo y tener la ilusión de que es suficiente para hacer cuanto quiero, claro que también es verdad que duermo menos, pero echaré mano de cuanto tenga, pueda y me sirva para seguir encajando en sus vidas y más aún en la del próximo miembro de nuestra pequeña familia, chiquita, unida y latina.

Cuando se quiere se puede.

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